Directiva europea sobre la jornada laboral

José Manuel Vela Cordones – Concejal  de Izquierda Unida  

Los impulsores de la Europa neoliberal han dado un paso más al aprobar el pasado 10 de junio una revisión de la directiva de ordenación del tiempo de trabajo que pretende ampliar la jornada laboral hasta 60, 65, o 78 horas a la semana. Esta medida es la última de una serie de decisiones que atacan al estado social y de derecho desarrollado en los países europeos en los últimos años, un retroceso y una involución evidente que muestra claramente su deriva antisocial manifestada asimismo en el tratado de Lisboa o en la directiva de retorno de las personas inmigrantes.

En esta primera década del siglo XXI Europa sufre ya la aplicación de una política comunitaria   de privatización de servicios y de desmantelamiento del sector público.

La directiva aprobada inicialmente,  y pendiente de su votación definitiva en el Parlamento Europeo, autoriza un alargamiento de la jornada laboral muy por encima de las 48 horas semanales que la Organización Internacional del trabajo (OIT) consagró como derecho social  hace 91 años.

 

Con esta medida se niega la lucha de los trabajadores del siglo XX y se vuelve a la Europa del siglo XIX, en la que primaban los beneficios del capital a costa de la explotación de la mano de obra porque los estados miembros podrán modificar su legislación,  y permitir que los trabajadores alcancen acuerdos individuales con sus empresarios sobre la duración de la jornada laboral, hasta un máximo de 60 horas semanales en los casos generales, y de 65 en los casos especiales como los sanitarios que realizan guardias cuyo tiempo se computa como promedio durante tres meses, lo que significa que las jornadas podrán alcanzar hasta las 78 horas – una barbaridad – y un atentado brutal contra los derechos constitucionales a la negociación colectiva, que además,  introduce la posibilidad de que el trabajador renuncie a sus derechos adquiridos que en el caso de España, supone  renunciar a una jornada máxima de 40 horas semanales y a los convenios colectivos sectoriales pactados históricamente.

Una agencia especializada de la ONU asegura que existe un fenómeno de diversificación, descentralización e individualización de la jornada laboral, cuya prolongación desmesurada afecta directamente a la salud, la seguridad y al rendimiento de los trabajadores y trabajadoras.  

Resulta paradógico por tanto, que el gran desarrollo alcanzado por la ciencia y la tecnología que, supuestamente debería liberar a los seres humanos y garantizarles un desarrollo pleno y equilibrado, se contradiga con la realidad, porque en la actualidad la precarización del mundo laboral y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, obliga a muchas personas a recurrir al pluriempleo para poder llegar a fin de mes, en consecuencia es necesario rechazar esta directiva y seguir insistiendo en medidas de reducción de jornada para que pueda trabajar mas gente, para conciliar la vida laboral y familiar, y para que el peso de la crisis económica no recaiga sólo en los trabajadores.


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