Opinión: La Calita

Para los que nacimos en la década de los 80, el chiringuito de La Calita pareciera que siempre ha estado ahí. No recordamos o al menos no fuimos conscientes de la destrucción de la playa de La Colorá a consecuencia de la construcción de Puerto Sherry, ese complejo náutico que, tirando de hemeroteca, decían que traería progreso y empleo a la ciudad. Hay defectos y anomalías que, muy a nuestro pesar, no cambian con el tiempo.
Junto a ese gigantesco complejo náutico y hotelero se alzó allá por 1995 un chiringuito marinero con sabor a carnaval que con la ilusión de una familia, su esfuerzo y trabajo han convertido ese rincón en un punto de encuentro de amigos y compañeros.

Pudiera parecer que estoy relatando un cuento, y salvando las diferencias, como en toda historia que se precie, siempre que algo va bien, aparece algún personaje para fastidiarlo. En este caso es complicado identificarlo, o al menos eso quieren hacernos creer.

Por un lado aparece Autoridad Portuaria, por otro Marina del Puerto (Empresa concesionaria de la explotación de Puerto Sherry). El caso es que, sin entrar en muchos detalles, tanto una parte como la otra han trabajado conjuntamente, o al menos eso parece, para que el Chiringuito no continúe con su actividad como venía haciendo durante los últimos 20 años.

Es digno recordar que este negocio sirve de sustento a cinco familias y que se ha convertido en un referente para El Puerto, y también es necesario solicitar desde estas líneas la implicación de todas y cada una de las Administraciones competentes para aportar una solución que sea compatible con el mantenimiento de la actividad de La Calita, algo que debe producirse de forma urgente, máxime tras la actuación llevada a cabo por Marina del Puerto, al ejecutar la orden de desahucio a pesar de que Autoridad Portuaria se comprometió en no llevarla a cabo.

El principal atractivo de La Calita ha sido y es el haber levantado con esfuerzo y trabajo un rincón que con el tiempo ha sido demasiado bueno, con demasiado potencial económico para que esté en manos de familias trabajadoras. Supongo que querrán el terreno para incluirlo en su complejo hotelero para “gente de bien”, y no han parado hasta conseguirlo.

Muchos pensarán que ha habido casos similares donde el pez grande acaba comiéndose al pequeño. Pero no es menos cierto que con unidad, compromiso, y si todos queremos, la Calita podrá continuar siendo ese lugar donde tomar algo en buena compañía.

Finalmente, y para acabar esta columna solo puedo enviar un mensaje de apoyo a Pedrito García y su familia, y garantizarle que trataremos de hacer todo cuanto esté en nuestra mano para que La Calita siga en pie».

Artículo de opinión de Antonio Fernández, Concejal y Coordinador Local de IU El Puerto, para Viva El Puerto.