Opinión: Es hora de democracia

El 2 de junio se anunciaba la abdicación del Jefe del Estado. Juan Carlos de Borbón, clave de bóveda del sistema político y económico nacido tras el final de la dictadura fascista (y garante de la continuidad en el poder de ciertas élites) manifestaba su voluntad de dejar el trono de España pocos días después de que los dos principales partidos del régimen, PP y PSOE, se dieran un batacazo histórico situándose por debajo del 50% de voto por primera vez en la historia en unas elecciones.
Rápidamente PP, PSOE, y las élites económicas que tanto le deben a Juan Carlos I se pusieron manos a la obra para preparar una sucesión sin sobresaltos y coronar a Felipe VI como nuevo rey de los españoles y las españolas… en 15 días. Nunca antes se había visto tal rapidez, salvo cuando esas mismas partes -PP, PSOE, y élites económicas- reformaron el artículo 135 de la Constitución para dar prioridad al pago de la deuda sobre cualquier inversión social.
Difícilmente se puede negar que el marco político y económico impulsado por las élites del franquismo se resquebraja por agotamiento. El miedo a un ejército fascista y a la represión de estado fueron elementos de coacción muy útiles para ‘alcanzar’ ciertos consensos allá por 1978. Pero hoy, en 2014, estos acuerdos son cuestionados por una parte cada vez mayor de una sociedad donde más del 70% de la población actual ni los votó ni los ratificó.
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